«¿Qué? ¿La hizo ella?» Alejandro, asombrado, volvió a mirar la camisa con otros ojos, de repente mucho más apreciativa.
—¿Dices que la cosiste tú, puntada a puntada? —preguntó, aún sin creerlo del todo.
—Sí —respondió Luciana, mordiéndose el labio con un poco de vergüenza.
Su madre, Lucy, había sido diseñadora de moda, y aunque había fallecido cuando Luciana era muy pequeña, Luciana había aprendido a coser desde que apenas podía caminar. La habilidad estaba en su sangre; hacer una camisa no era