Desde el instante en que había vuelto a esta casa, cada encuentro con Alejandro le resultaba sofocante.
—Entiendo que estés molesto, pero yo también lo estoy.
Cualquier mujer en su sano juicio se sentiría mortificada sabiendo que el hombre con quien vive tiene el corazón puesto en otra persona.
—Créeme, yo misma desearía que pudieras quedarte con Mónica y que me dejaras libre, que me permitieras… escapar de todo esto.
«Escapar» y «liberarme»…
Alejandro sintió una punzada en el pecho, un dolor so