—Eh… —Luciana se sintió incómoda bajo aquella mirada—. ¿Vienes a revisión?
Suponía que la pierna de Alejandro ya estaba casi recuperada.
Alejandro no respondió; como si no hubiera escuchado, frunció apenas el ceño y alzó la barbilla.
—¿Otra noche en vela?
¿Había alcanzado a oír la charla con la enfermera?
Luciana optó por no negarlo y asintió.
—Ajá.
—¿Qué te quitó el sueño? —insistió él.
Ella vaciló un segundo.
—Sueños raros. Duermo, pero como si no durmiera.
La voz le salió bajita, casi atercio