El vicepresidente Ramírez, agarrando a Sofía, decidió no provocar más problemas. Temiendo decir demasiado y arriesgarse a ser expulsado del Grupo Rodríguez, rápidamente cambió su tono:
—Señor Rodríguez, discúlpeme ha sido mi error. No comprendí muy bien la situación. Lamento que la señorita Díaz haya pasado por este mal momento.
Mateo, con una mano en el bolsillo y una expresión indescifrable, respondió con severidad:
—Usted lo ha entendido muy bien, ¿pero lo ha entendido su sobrina?
El vicepr