Gabriela se quedó atónita, sintiendo una mezcla de indignación y decepción total.
En ese momento, Mateo salió de la habitación y al levantar la vista vio a Gabriela con Lucía. Con bastante cortesía, saludó:
—Tía.
—¡No me llames así! —dijo Gabriela, dejando salir su enojo. Se lanzó en una insultos contra Mateo:
—¿Todavía me consideras tu tía? ¿Cómo es posible que no me hayas consultado sobre algo tan importante como divorciarte de Lucía? ¿Has olvidado las recomendaciones de tu abuelo? Te pidió