Lucía se sentía muy culpable. Después de aguantar tanto tiempo, ¿por qué no pudo contenerse un poco más? Si en realidad, no hubiera sido tan impulsiva, Gabriela no se habría enterado.
—Lo siento mucho—dijo Lucía. En verdad, no quería causarle problemas a Mateo, pero las palabras dichas ya no se podían retirar.
Mateo la miró fijamente, muy pensativo, y le preguntó:
—¿Tanto deseas divorciarte de mí?
Lucía reflexionó. ¿Realmente deseaba tanto divorciarse de Mateo? En realidad, lo que más anhelaba