Incluso la mujer que quería golpear a Lucía solo pudo cubrirse la cara, reprimiendo su pesar.
Mateo las miró fríamente:
—¿No han entendido la situación? ¡Deberían disculparse con ella!
Ellas entendieron de inmediato y se apresuraron ante Lucía, diciendo con voz sumisa:
—Lo sentimos, Lucía, no deberíamos haber especulado. Sabemos que cometimos un error y esto no volverá a suceder.
Conocían el poder de Mateo; en esa empresa, por muy capaces que fueran, nadie se atrevía a oponerse al Grupo Rodríg