Al recordar las muchas afrentas que había sufrido, Lucía lloró aún más fuerte. Su llanto llamó la atención de los transeúntes que pasaban por allí.
—Amigo, ¿enojaste a tu novia? Por cómo llora, seguro la has hecho sufrir mucho, ¿no? —comentó alguien al ver la escena.
Mateo, sin querer hacer un espectáculo público y enfrentándose a una situación desconocida para él, respondió:
—Solo está haciendo un pequeño berrinche, ya se le pasará.
Intentó levantar a Lucía para irse, pero ella se retorció como