El hombre metió las manos en los bolsillos y miró a Lucía con ojos amables antes de decir:
—Soy Nicolás Gómez. Estuvimos en la misma clase desde la primaria hasta la secundaria.
Lucía se quedó pensando. En su memoria, Nicolás era muy diferente. En aquel entonces, era un niño rellenito que solía sentarse en la última fila sin llamar mucho la atención. No tuvo mucho trato con él. Ella siempre estaba entre las mejores estudiantes y era la encargada de estudios de la clase. A lo sumo, intercambiaban