Al decir esto, Camila bajó la cabeza con vergüenza.
Mateo permanecía a su lado, enfrentando las cámaras con mirada severa: —Esta es una conferencia de prensa. No hubo envenenamiento ni conspiración contra nadie. Para aquellos que buscan titulares amarillistas, aquello se acaba aquí.
El rostro de Mateo era sombrío, como si estuviera envuelto en un aura de ferocidad. Su altura de un metro ochenta y ocho imponía presencia ante las cámaras.
Al ver esta escena, Lucía se quedó paralizada. Mateo podía