Capítulo 262
El rostro de Carolina se transformó como el hierro fundido.

¿Mateo no recibía a nadie? ¡Era evidente que simplemente no quería recibirla a ella!

A Carolina no le importaban este tipo de formalidades e insistió en entrar.

Pero apenas dio un par de pasos, varios guardias de seguridad aparecieron justo frente a ella. El guardia principal le habló con profesionalidad: —Señora, no nos ponga en una situación difícil. Si desea ver al señor Rodríguez, puede buscarlo en casa o simplemente llamarlo.

—Pié
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