Al ver esto, Carolina no pudo mantener la calma. Su furia se disparó enseguida.
De inmediato, hizo una señal a su guardaespaldas: —Sigan a Mateo y a Lucía.
Si Lucía había sido detenida, era imposible que Mateo no interviniera.
Y así fue.
Mateo ya había llegado a la comisaría.
Lucía, Mariana y Julia estaban retenidas en la misma sala de interrogatorios. Julia tenía sus contactos; solo con que alguien viniera a pagar su fianza, podría salir de la comisaría.
Había pedido deliberadamente estar en la