—No es eso. Hoy tiene que reunirse con clientes importantes. Tú solo cumple con tu trabajo en la oficina y listo.
Mateo era así con todos, una persona distante y fría.
Si realmente detestara a alguien, y no hubiera intereses de por medio, no permitiría por nada del mundo que esa persona apareciera ante él.
Al ver que Regina no respondía, Lucía añadió: —Deberías mejor centrarte en tu trabajo, en hacerlo bien, no en si le agradas o no.
—¿Acaso perderías la motivación para seguir trabajando si no l