Capítulo 198
Lucía recibió el vaso de agua con un suave asentimiento.

— ¡Qué atento es nuestro yerno, siempre pendiente de su esposa!

Sus pequeños gestos no pasaban desapercibidos para los demás.

Las risas, bromas y comentarios hicieron que Lucía se sintiera algo nerviosa.

Mateo, sosteniendo su copa, dijo sonriendo:

— Es mi esposa, por supuesto que debo cuidarla.

— ¡Ay, qué buen yerno! Si mi viejo tuviera la mitad de tu consideración, ¡no pelearíamos todos los días!

— ¡Jajaja!

Todos reían con gusto.

Lucía ap
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