Con estas palabras, Diego empezó a reconsiderar la situación. Esta persona era una completa extraña que seguramente se había acercado a él por algún interés propio, mientras que Lucía, después de todo, seguía siendo su sobrina. Aunque se sentía acorralado, debía cuidarse de quienes intentaban manipularlo. Su mirada se dirigió involuntariamente hacia la mujer oculta.
La mujer, cada vez más nerviosa y enfadada, exclamó:
—¡Está intentando dividirlos! Si no fuera por mis consejos, ¿crees que Lucía t