—Te lo traje —dijo Lucía, sacándolo de la bolsa—. ¿Es esto?
Mateo, que estaba de mal humor, suavizó su expresión al ver que ella lo había recogido y no se lo había entregado a otra mujer. Sin embargo, no pudo evitar preguntar: —¿Por qué lo recogiste y aun así la dejaste venir?
Lucía miró a Karen: —Pregúntale si fue ella quien insistió en venir a pesar de mis advertencias. Yo no cargo con esa responsabilidad.
La mirada de Mateo se dirigió a Karen. Ella, que al principio quería aparentar vulnerabi