Cuando vio que Karen intentaba tocar la cama, aunque su matrimonio estuviera roto, era la cama donde ella dormía y no le gustaba que otros la tocaran. Antes de que Karen la tocara, Lucía le agarró la mano: —¿Sabes cuál es el suéter?
Karen se detuvo, pensando que era simple: —Solo es un suéter, yo también puedo llevárselo.
Lo que Lucía podía hacer, ella también lo podía ser.
—Si quieres ocupar este lugar, primero debes ver si estás calificada —dijo Lucía con insistencia mirando la cama—. Mateo ti