Tomás al final comprendío la situación gracias a las palabras de Carolina.
Miró a Lucía: —Lucía, ¿te casaste con Mateo por ese millón, verdad?
Lucía desesperada, se mordió los labios: —Papá...
—El abuelo fue bondadoso, lo reconozco, pero no hay que forzar un mal matrimonio —dijo Tomás con calma—. Encontraremos la manera de devolver ese millón.
Ana quedó sin palabras. Había creído encontrar un buen yerno a quien poderle entregar a Lucía.
Pero resultó que...
A estas alturas, el divorcio parecía se