Le limpió la herida con Isodine antes de vendarla. Poco después, Javier acercó el auto a la acera.
Mientras Lucía ayudaba a Mateo a subir al auto, miró a Nicolás. Una mirada que no pasó desapercibida para Mateo, quien notó cuánto parecía importarle.
—Veté con él —dijo Nicolás con suavidad—. El señor Rodríguez está lastimado y necesita de alguien que lo cuide.
Entendía perfectamente la situación y le facilitaba a Lucía la decisión, consciente de que Mateo era su jefe y había que mantener las apar