La recepcionista, que la había visto varios días seguidos, notando su persistencia, le dijo:
—Déjeme preguntar por teléfono, espere un momento.
Karen, manteniendo la esperanza, respondió:
—Muchas gracias, muy amable.
La recepcionista hizo la llamada y educadamente le informó:
—Señorita, el señor Rodríguez no está en la empresa, por favor vuelva otro día.
Nunca estaba, ¿cómo podía ser tanta coincidencia?
Esta vez Karen insistió:
—¿Podría llamarlo directamente? Dígale que Karen preparó algunos pla