Italia
Estos días en casa de Caruso no iban para nada bien, sus ánimos no estaban para buenos, pues su humor estaba de los mil demonios después que Charlotte había dejado escapar a Di Santis.
Por eso Charlotte había decidido salir a respirar un poco de aire, y dejar a un lado las quejas y reclamos de su padre.
—¡Señorita Charlotte!, Si su padre se llega enterar que usted salió sin escoltas nos mata —habla uno de los guardaespaldas totalmente nervioso.
—Tranquilo yo me hago cargo de las consecue