Capítulo 36 —El dueño de medio mundo
Narrador:
Nadia sintió su respiración entrecortada cuando el silencio se hizo denso en la habitación. Su piel todavía ardía, su mente seguía atrapada en el beso que acababan de compartir. No era solo el contacto, no era solo la boca de Massimo apretándose contra la suya con una posesión que jamás había experimentado, era el hecho de que él había sido el primero. Su primer beso. Y Dios, no podía haber sido de otra manera. Pero era un error.
Lo sintió en la ma