Rinaldi me miró sopesando, cansado.
—¿Pasa algo?
Debía confiar en decirle, había dicho que nos unía una sola cosa, la venganza, y ahora, ese maldito había matado a uno de mis agentes.
—Han matado a mi agente—le dije, se puso rígido—dijo que tenía información sobre el causante de todo—comencé a llamar a Gabriel—el asesino habló conmigo.
Se levantó del banco.
—¿Quién ha sido?
—No lo sé, solo ha dicho que pronto le veré—Gabriel contestó enseguida.
—Diga jefe.
—Brooklier te ha mandado información,