A la mañana siguiente, ya estaba haciendo todos los trámites para irme a Rusia. Estar aquí fue una completa pérdida de tiempo. Yo me había perdido en el camino, tenía que volver a ser yo.
—¿Dónde está Nerea? —me preguntó Vladislav. Yo lo miré y me crucé de brazos; su tono me estaba cansando.
—No lo sé, tal vez está follando con alguien —le respondí de mala gana.
Vladislav me agarró del brazo y me miró a los ojos.
—Sé que la tienes. Fabien me llamó y me dijo que ella se había ido contigo. Pau me