Metí a Pia al coche y yo me subí también, no esperé a que ella se pusiera el cinturón, yo arranqué inmediatamente. Esa mujer se había ganado el par de nalgadas, no quería hacerlo, pero ella me había obligado.
— ¿Mikha, puedes ir más despacio? —me pidió.
Yo miré a Pia y aceleré, en estos momentos no estaba para aguantar su llanto. Ya me tenía cansado, si era sincero.
— No te preocupes, llegaremos bastante rápido, solo ponte el cinturón —le pedí.
Ella asintió y se puso el cinturón de seguridad, yo