C94- TE JURO QUE TE VOY A SALVAR
Segundos después, Emiliano Salazar entró a la hacienda custodiado por Héctor y Mateo, ambos con las armas desenfundadas y el dedo listo en el gatillo.
Al pisar el despacho de Santiago, Emiliano levantó una ceja con ironía.
—¿No se supone que ahora seremos socios?
Santiago estaba de pie detrás del escritorio, con las manos entrelazadas sobre la madera, y lo miró sin parpadear ni un segundo.
—Contigo nunca se sabe, compa. Y por si las moscas... es mucho mejor