C93-VISITAS PELIGROSAS
Santiago llevaba puesta una camisa de seda de color azul oscuro. Tenía a Antoni cargado en los brazos, mientras el bebé gorjeaba y movía las manitas con alegría.
—Mira, chamaco, te voy a decir algo muy importante —le habló con voz suave—. En esta casa le vamos al América, ¿me oyes? Al América. Nada de Chivas, nada de Cruz Azul y mucho menos a esos pendejos del Atlas.
Antoni soltó un pequeño gorjeo en respuesta y Santiago sonrió con ternura y orgullo.
—Así me gusta, ya ente