C114 - LA MUERTE SIEMPRE LLEGA
Las camionetas donde iba Santiago rompieron las rejas de la vieja casa abandonada. El metal se torció mientras seguían el camino de tierra a toda velocidad.
Santiago dictó órdenes sin quitar la vista del camino.
—Tú y mi apá se quedan aquí.
Héctor replicó al instante.
—No.
Desde atrás, Esteban también se negó de inmediato:
—Ni madres, mijo. Si crees que me voy a quedar sentado viendo cómo entras solo, estás más pendejo de lo que pensé.
Santiago miró a su pa