Mundo ficciónIniciar sesiónLevanto la cabeza del volante y estiro el brazo para tocarlo, pero se aparta de mí. Casi está pegado a la ventana, poniendo toda la distancia entre nosotros, eso me provoca un dolor contaste en el pecho, reviviendo mis inseguridades; esas con los que pensaba que había aprendido a lidiar.
Sabía que no debería habérselo contado, que no iba a reaccionar bien, pero no hasta el punto de que no me deje ni tocarlo. No sé qué grado de asco le provoco, pero no más que el que yo siento hacia mí m







