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Abro los ojos como platos al ver un deportivo aparcado al final de la acera; el único. Sam sonríe con orgullo al ver mi expresión de asombro y me hace caminar más rápido.

—Así me aseguraba que no le pasaba nada —dice con orgullo.

Yo tampoco dejaría un coche como ese aparcado con todos los demás. Lo más probable es que acabara por rallarlo o vomitarlo o cualquier otra cosa horrible y por el modo que habla del coche, parece bastante importante para él. Al fin y al cabo, el dinero no

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