Mundo de ficçãoIniciar sessãoFerchito volvió a entrar a la habitación y allí estábamos los tres en un cálido abrazo que, rompía el frio del ambiente que nos rodeaba. Era imposible sentir rabia; mi corazón brincaba de emoción al saber que, mis genes pertenecían a aquel hombre maravilloso que, a pesar de todo el dolor de haber perdido a su esposa y a su hija, jamás dejó de estar pendiente de ellas.
- ¿Qué pas&oac







