Capítulo 79. Elis, una vieja amiga
—Me diste un susto de muerte, Elara. ¿Por qué no me avisaste si necesitabas algo para Felix? —preguntó Marco Meyer, con una voz que sonaba tersa, pero cuyo trasfondo vibraba con una clara señal de peligro.
Elara se quedó petrificada frente al estante de madera repleto de prendas infantiles de algodón grueso. El olor a ropa nueva que envolvía aquella pequeña tienda en las afueras de Fráncfort se le antojó insoportable de repente, asfixiándole los pulmones. Sus dedos, que sostenían un mameluco a