Capítulo 68. El encuentro con Marco
—Prefirió arrojar su mundo entero al fondo del mar antes que permitir que volviéramos a tocarla —la voz de Alejandro era ronca, casi ahogada por el estruendo de las olas que golpeaban el concreto del muelle opuesto.
Gery estaba arrodillado sobre el cemento rugoso. Sus manos temblorosas sostenían un objeto inerte que aún goteaba agua salada. El teléfono estaba fracturado, con la pantalla de un negro absoluto, tan fría como la mirada de Elara la última vez que se vieron. Alejandro permanecía de