Capítulo 66. Rastro de Sangre
—Dime dónde está antes de que reduzca esta choza a escombros, María —la voz de Alejandro rasgó el silencio de la noche frente a la puerta de la casa de piedra.
María permanecía inmóvil en el umbral de la puerta de madera, ya carcomida por los años. Su frágil cuerpo temblaba violentamente ante la figura del hombre que, bajo la tenue luz del porche, parecía el mismo ángel de la muerte. Alejandro no gritaba; sin embargo, el aura que emanaba de sus ojos era mucho más aterradora que cualquier explo