Capítulo 23. Banquete sobre brasas
—¿Acaso el procedimiento de rutina requiere ahora tres tubos de sangre adicionales, enfermera?
La voz de Elara sonó sumamente tranquila, casi como un canto matutino. Estaba recostada contra las almohadas blancas del hospital, con la mano derecha ya conectada a la vía intravenosa. Sus ojos claros observaban a la enfermera frente a ella sin parpadear. Una leve sonrisa aún adornaba sus labios, pero su mirada seguía fijamente el movimiento de las manos de la mujer, que parecían temblar ligeramente