Capítulo 108. Medidas legales
—¿Quién te dio autorización para tocar esta cama antes de que yo terminara de arreglarla? —preguntó Elara con una entonación baja y contenida, clavando la mirada en la joven sirvienta que acababa de cruzar el umbral de la alcoba.
La empleada se sobresaltó; la bandeja de plata con la tetera de té herbal que sostenía tembló levemente, provocando un sutil tintineo yang rompió el silencio de la habitación principal. Sus ojos se movieron con inquietud hacia el borde de la sábana que aún permanecía