Camila quedó perturbada al abrir los ojos y ver a aquella niña idéntica a la de su sueño, por lo que creyó que aún no ha despertado de esa pesadilla, se frotó sus ojos con la intención de despertar, pero no fue hasta que la niña le habló, salió de su miedo y cayó a la realidad.
—¡Por Dios, niña!, ¿qué haces aquí tú solita?
Preguntó con el corazón acelerado.
—Por favor no me regañe ángel, yo… yo solo quería tocar su rostro porque es muy bonito y de verdad se parece mucho a los ángeles de los cu