Los hermanos casi estaban al borde de una discusión.
— Hablando de nuestros padres, mira quién me está llamando. ¡Ay, nuestros viejitos! Seguramente ahora van llenos de felicidad en un crucero hacia otro país y sus hijos aquí discutiendo entre ellos mismos. —Comentó el hermano mayor con una sonrisa.
—Mamá, ¿cómo está papá y tú?
—Semejante bicho engreído, ¿por qué no me habías dicho que mi hijo y mi nuera han tenido un accidente? —Gritó furiosa la señora Gaviota, haciendo que Nataniel aleje su