Media hora después…
—Señor, este bolso lo encontré en el salón de conferencias, me imagino que alguna chica de las reporteras que vinieron, se le quedó. —Dijo una de las aseadoras.
—Déjelo por aquí, en su momento su dueña se dará cuenta y lo vendrá a buscar. —Respondió Nataniel, colocándolo sobre su escritorio.
Dentro del bolso hay un celular que no para de sonar, harto de la situación y que el sonido de ese aparato móvil le estuviese interrumpiendo, el hombre abrió la cartera y lo sacó para contestar la llamada y decirle que su dueña lo dejó abandonado junto a su bolso, pero la llamada ya había sido colgada por aquella persona, dando paso a un correo de voz que pronto llegó.
Se sorprendió cuando miró que en el celular, como fondo de pantalla está una fotografía de su enemiga declarada: Camila. —¡No puede ser! Esta mujer donde sea se me anda apareciendo, seguro que lo ha dejado a propósito solo para que yo vaya y la busque.
Sus manos le picaban por ver lo que aquel celular contiene,