Capítulo 298. Una mujer decidida.
Bárbara Summers
Hay un momento en la vida que te das cuenta de que tarde o temprano lo malo que hiciste te alcanza, yo había tratado de redimirse, pero me daba cuenta de que no había redención sin castigo y yo merecía el mío.
También que a veces por mucho que buscabas cambiar, el pasado te perseguía y era inclemente.
Sentí el frío mordisco de las esposas al colocarlas en mi muñeca. Tenía las manos extendidas, un gesto de rendición que contradecía mi determinación interior.
El murmullo de la