Las diecisiete empresas de Héctor Moreno necesitaban un nombre.
No en sentido legal, que ya tenían: cada una era una entidad jurídica con denominación registrada y todo lo que eso implicaba. Sino en el sentido de que Ximena necesitaba una manera de referirse al conjunto que no fuera "las diecisiete empresas de mi padre biológico al que nunca conocí", que era la descripción correcta pero impráctica para conversaciones cotidianas.
Lo pensó durante los días que siguieron a su visita a Guadalajara c