Camila vivía en el sexto piso de un edificio en la colonia Polanco que tenía la clase de lobby discreto que comunica exactamente lo que se propone comunicar: que los residentes tienen recursos pero prefieren no publicitarlo. Ximena lo había visitado tres o cuatro veces en los últimos años, siempre para las reuniones de familia que ninguna de las dos disfrutaba especialmente pero que ambas asistían porque era lo que se hacía.
Esta vez era diferente.
Llegaron un miércoles por la tarde, con la cali