La mañana se había convertido en mediodía sin que Ximena lo notara realmente. Había pasado las últimas cuatro horas en el estudio del penthouse, revisando cada documento que Omar había recuperado, cada transferencia bancaria, cada correo electrónico cifrado que pudiera arrojar luz sobre dónde estaba Camila y qué diablos estaba haciendo. Pero la información solo generaba más preguntas, más laberintos sin salida, más sombras que se movían justo fuera de su alcance.
Sebastián había bajado a la coci