Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl apartamento del piso doce estaba sumido en una oscuridad casi total cuando Cassandra escuchó el timbre. Eran las nueve de la noche y Sebastián había salido tres horas antes después de otra de sus discusiones silenciosas y tensas, el tipo de confrontación que no requería palabras elevadas porque el daño se infligía con miradas y silencios prolongados. Ella había estado sentada en el sofá de cuero gris desde entonces, con







