Capítulo 89: Agradecida
El teléfono rompió el silencio.
Damián lo sacó de nuevo del bolsillo de su saco. Miró la pantalla esperando ver el nombre de Arthur, listo para otra discusión con su abuelo. Pero no era él quien lo llamaba está vez.
El entrecejo se le suavizó apenas, la tensión en su mandíbula disminuyó ligeramente. Soltó un largo suspiro, como si estuviera sacando toda la rabia acumulada, y deslizó el dedo para contestar.
—¿Qué pasa, André? —su voz sonó diferente, menos irritada.
Ariadn