Capítulo 84: Encerrada injustamente
La noche cayó sobre la comisaría y Ariadne perdió la noción del tiempo. Sentada en el borde de la litera, con las rodillas pegadas al pecho y los brazos rodeándolas, escuchaba su propia respiración entrecortada mezclarse con los ruidos lejanos del pasillo. Pasos que iban y venían, puertas que se abrían y cerraban. Un mundo que seguía girando, aunque ella no estaba del todo presente.
El frío se le metía en los huesos, pero no era el frío del lugar. Era porque