Capítulo 80: De regreso a casa
Salió del hospital y el aire de la calle la golpeó como una bofetada. Cálido y pesado. La luz del sol le lastimó los ojos.
Uno de los autos de Damián estaba estacionado justo frente a la entrada, con el chofer de siempre apoyado contra la puerta, esperando. El hombre la miró cuando ella apareció y enderezó la postura.
—Señora Cox —dijo, con voz neutra—. El señor Cox me pidió que me quedara. Para que la llevara de regreso a casa.
Ariadne parpadeó, desconcertada. Da