Capítulo 64: Sin explicaciones
Ariadne abrió la boca, pero las palabras tardaron en salir. El dolor en el brazo aún le latía, el miedo le cerraba la garganta y la mirada de Damián, esa mirada que nunca había visto antes, la mantenía paralizada contra la pared.
—No entiendo qué está pasando —logró decir al fin, su voz temblorosa pero firme dentro de lo que cabía—. Si es por el hecho de que nos casamos, eso ya lo teníamos claro desde el principio. Tú y tu abuelo me hicieron firmar un contrato, ¿r