Capítulo 50: No lo he olvidado
Ariadne se quedó pegada a la puerta, el corazón golpeándole el pecho con tanta fuerza que temió que pudieran oírlo desde el pasillo. Los pasos se alejaron, pero la voz de Damián seguía resonando en su cabeza. “Mañana lo arreglo con Arthur”.
¿Arreglar qué? ¿El escándalo? ¿La boda? ¿O algo relacionado con ella?
Esperó varios minutos, inmóvil, hasta que el silencio se hizo completo. Solo entonces se atrevió a abrir la puerta apenas una rendija. El pasillo estaba vací