Capítulo 48: El lugar de cada una
Ariadne no respondió al instante. No porque no tuviera palabras, sino porque supo que cualquiera que eligiera sería usada en su contra.
Ashley se quedó ahí, de pie, esperando. No era una amenaza directa. Era peor. Era esa calma que solo tiene alguien que se siente intocable en ese mundo.
—Te equivocas —dijo Ariadne al fin, con la voz baja—. Yo no quiero quedarme con él.
Ashley ladeó la cabeza, como si acabara de escuchar la mentira más torpe del día.
—Claro. Y